Hoy tengo la certeza de que mi alma dio un paso. Se dejó mostrar transparente y sin revuelos.
No necesito gritar, simplemente susurró en mi oído su dulce voz y yo me dejé escuchar.
Un juego de palabras, ella y yo, somo una.
Agradeció con tanta calma el ser respetada por esa otra parte mía. Agradeció por no contradecirla, por no contradecirme.
Hoy me veo más grande, hoy me veo entera, hoy me reconozco lo verdadera que soy. Sin disfraces, con claridad, sin pensamientos de imaginarios.
Hoy me enorgullezco de mí, de todo lo vivido y construido.
Hoy piso fuerte, hoy se quien soy, que quiero y que no.
Hoy me veo entera, alma, cuerpo, mente...
Hoy elijo echar raíces, no escapar más. Hoy elijo construir y compartir esta que soy, con quien respete, valore y disfrute conmigo.
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