Cuerpo
entero, que se siente fragmentado.
Cuerpo
anestesiado, dormido, paralizado.
Cuerpo callado,
cuerpo atragantado.
Cuerpo
inflado, cuerpo rasgado.
Cuerpo seco,
deshidratado.
Cuerpo
ahogado en palabras, cuerpo apresado.
¿Dónde está
el alma cuando el cuerpo se siente destrozado?
No es el
cuerpo el fragmentado, el callado, el deshidratado, el apresado… no es el
cuerpo. Es el alma que grita en silencio, es el alma que se siente apresada, es
el alma que golpea fuerte, es el alma que se esconde bajo ese cuerpo.
¿Y por dónde
empezar cuando es necesario sanar?
Cuesta dialogar,
cuerpo y alma viven juntos, pero en soledad. Cuerpo y alma se aman, pero el
pensamiento les dibuja barreras que nos les permite dialogar.
Cuerpo necesita
movimiento, alma libertad.
Es necesario
accionar, es necesario danzar la libertad, es necesario reencontrar, valorar y
por sobretodo perdonar.
Es necesario
escuchar, es necesario abrazar y no juzgar.
Ese afuera
que parece amenazar, no es más que el reflejo del interior.
Es necesario
llorar e hidratar, es necesario amar y alimentar.
Es necesario
sanar
Es necesario…
-Mónica Devenuta

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