Dejar atrás una historia, donde ya no habitan los deseos de protagonismo. Donde las voces son ausencias que inundando los silencios y en las miradas ya no hay calor.
Entender que el tiempo es tirano y no se detiene, aceptar que ese tiempo nos cambió y hoy las elecciones son diferentes.
Crecer con cada paso, saboreando el dolor, entendiendo que fortalece y confiando en que algún día cesará.
Soltar la historia, soltar los recuerdos, soltar las lagrimas... llorarlas con el alma, a sangre viva, a herida abierta.
Llorar el cansancio, llorar el descanso, llorar las alegrías, llorar las tristezas. Llorar un Te extraño...
Depurar el alma y acunarla en silencio.
Acariciar la piel.
Vaciar el cuerpo de recuerdos, de dolores, de llanto, de ataduras... vaciarlo por completo, para así dar lugar a lo nuevo.

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