domingo, 14 de junio de 2015

Sin palabras

Entender que no es necesario llenar el escenario con palabras, que las caricias hablan por si solas.
Encontrar en cada gesto, en cada mirada, una gota de amor.
Sostener la mirada, abrazar la piel y entregar el alma en ese instante.
Volar en ese mundo armado de a dos, si exigencias, sabiendo que somos humanos y son validas las angustias. Sin pretender sanar el alma del otro, comprender el dolor, el momento transcurrido acompañando con liviandad.
Abrazar con el alma, con las entrañas, con dulzura, con sentimiento, y así generar un vínculo único. 
Un vínculo que deja las palabras fuera del juego y es auténtico a cada instante.
Un vínculo que respeta las historias y sus cicatrices. 
Un vínculo que deja a los cuerpos unirse en una entrega única, danzando libremente sin juzgar cada movimiento.
Un vínculo que permite apartar al tiempo del tablero, logrando palpar el presente, sin exigir nada de un futuro.


martes, 9 de junio de 2015

El vaso debe ser vaciado antes de llenarlo con agua nueva...

Dejar atrás una historia, donde ya no habitan los deseos de protagonismo. Donde las voces son ausencias que inundando los silencios y en las miradas ya no hay calor.
Entender que el tiempo es tirano y no se detiene, aceptar que ese tiempo nos cambió y hoy las elecciones son diferentes.
Crecer con cada paso, saboreando el dolor, entendiendo que fortalece y confiando en que algún día cesará.
Soltar la historia, soltar los recuerdos, soltar las lagrimas... llorarlas con el alma, a sangre viva, a herida abierta. 
Llorar el cansancio, llorar el descanso, llorar las alegrías, llorar las tristezas. Llorar un Te extraño...
Depurar el alma y acunarla en silencio.
Acariciar la piel.
Vaciar el cuerpo de recuerdos, de dolores, de llanto, de ataduras... vaciarlo por completo, para así dar lugar a lo nuevo.